lunes, 1 de abril de 2013

Pensamientos mezclados entremedias


         






         Me distraigo todo el tiempo. Se supone que estoy paveando en Facebook para distraerme, y me distraigo con algo de fecebook. Aparece una foto de las piernas de una mina con unas medias calentitas tejidas con ochos y se me va la cabeza a un viaje que hicimos a nueva york o a Miami, no me acuerdo, porque Gap hay en los dos lugares, y con las chicas vimos una medias calentitas tejidas con ochos y ya no puedo seguir mirando Facebook porque me distraigo y pienso en el viaje, en cualquiera de los viaje que hicimos pero que ya no hacemos más porque esos viajes los hacía con Andrés y ahora nos separamos y desde que nos separamos no fui ni a Miami ni a Nueva York porque tuve que hacer muchas otras cosas. Como separarme por ejemplo. Y mudarme. Y tratar de pasar le menos peor posible todo lo que me estaba pasando. A mí no tanto, más a ella, a mi mamá, que el año pasado se estaba muriendo y en mayo va a ser un año que se murió.

         Entonces es lógico que mi cabeza vuele a tantos pensamientos mezclados porque toda mi vida durante estos últimos años fueron muchos pensamientos mezclados. Como cuando vi la foto de las medias de la chica. Las que vimos con mis chicas tenían como una suelita, porque no eran medias, eran como pantulfas, medias-pantuflas, para usar adentro de casa y estar calentitas en medias pero que como tienen esa plantillitas no las agujereás. La idea es buena. Las medias-pantuflas no sé, deben estar buenas, de hecho nos compramos un par cada una pero yo se las debo haber regalado a alguna de ellas porque no me acuerdo haberlas usado nunca. O a lo mejor sí, pero cuando estoy en casa no estoy con medias, ando descalza y no me preocupa agujerear medias porque no me pongo.

         No uso medias, me dan erizo. Las medibachas ni hablar. Las medias para usar con vestidos no las puedo usar y es un problema porque no puedo ponerme vestidos en invierno, aunque una vez encontré unas que no me erizaban tanto y las pude usar, pero apenas me subí al auto después del casamiento o la fiesta o la no sé qué que habíamos ido, me las saqué y las hice un bollo y en casa las tiré. No puedo usar ni esas medias ni tres cuartos ni cortitas porque me quedan incómodas ¿y qué uso? Nada, solamente unas de Nike que conseguí y que las puedo tolerar las pocas veces que uso zapatillas. No le cuento a nadie, a quién le puede interesar si uso medias o no, así que eso no es un problema.

         Mi problema es que me distraigo, que estoy escribiendo y mientras escribo estoy pensando en otras cosas que voy a escribir después y lo estoy pensando de una manera tan obsesiva que ya no sé si lo que pienso es lo que escribo o lo que voy a escribir. No se me hace fácil. Me entra un mensaje de fb. Debería escribir con FB cerrado, no abrirlo, directamente ni abrirlo, pero me hago trampa y lo dejo abierto y se me mezclan las medias con mi separación, con los viajes y mi mamá. Todo en menos de dos minutos.



sábado, 23 de marzo de 2013

Durante estos cincuenta








Durante estos cincuenta años, fui bebita, niña, adolescente, y adulta. Me casé adolescente. Me hice adulta de golpe. 

Durante estos cincuenta años fui hija, hermana, alumna, prima, amiga, maestra. 

Publiqué un libro, tuve y sigo teniendo un blog, un tumblr, mi facebook, twitter, pinterest y otras cosas que fueron quedando en el camino. 

Durante estos cincuenta años viajé un poco por la argentina -ya se viene la revancha- viajamos a Córdoba, a San Luis, a Bariloche, a Salta y no me acuerdo si mucho más. Tuvimos una casa en Punta del Este desde mis diez o doce años, y siempre veraneamos ahí. Después de que mis viejos la vendieron seguí veraneando en uruguay. Amo uruguay. 

Durante estos cincuenta años tuve una bici aurorita, un wincofón, muchos discos simple de pasta para el chape que removían mis hormonas on fire, y long plays que le afanaba a mi hermano. Él tenía muchos long plays, y los mejores. Los compraba en La lucila, sobre Rawson o en la Galería del Este. Escuché toda la música que había que escuchar en mi adolescencia, mucho Beatles, Queen, Genesis, Stephen Bishop, lo más minitah que él tenía muchos más y muchas canciones de apretar.  Grabé cds de la radio y mi hermano tenía un jvc de doble casetera que era lo más. Escuchaba música nacional y viví la época de los milicos, cosa que nos marcó de una manera que solamente los de mi generación sabemos. Ganamos un puto mundial y tuve una de las primeras tele color. Viví la guerra de las Malvinas aterrada y me pelee con muchos porque para mí esas islas no valían una sola vida de nadie. No proper pensar así.Tenía un corcho en mi cuarto con fotos y frases, y tarjetitas y esa parejita que decía que amar es nunca tener que pedir perdón. Y otras mentiras. Algunos se acordarán.

En mi adolescencia tuve un novio cuando estaba en segundo o tercer año y mis hormonas estaban como locas y yo gustaba tanto de él y un día me regaló un collar de mostacillas y nos dábamos cartitas de amor pero no nos dábamos besos. Después tuve otro novio con el que estuve más tiempo y lo amé tanto como se ama a esa edad,  con él si ya  estaban permitidas las manos y etcéteras, pero de coger ni hablar. Recién en quinto año tuve un novio que las vueltas de la vida -muchos años después- fue mi marido después de mi divorcio del papá de mis chicos. Después mi novio de verdad que me dejó, se fue a vivir al sur y me hizo llorar mucho y me enseñó, entre otras cosas, a escuchar Croche y otras músicas más, a ser compinches, y amigos y enamorados. Pero él buscaba su destino y lo buscaba en un lugar adónde yo no buscaba el mío.

Después una etapa de muchos novios desordenados, risas, boludeo y La City y Amnesia y Snob y yo me creía mil y era una cachorrita, porque boludeaba mucho pero nunca desbarranqué. Salía mucho, tomaba un poco, me enamoraba fácil y me desenamoraba más fácil todavía. Linda época.

Quilombos en casa matriz siempre. Una constante en mi vida. Tuvimos pileta, quilombos, amigos de mis viejos que fueron importantes en mi vida, quilombos,  perros, quilombos, cancha de pelota paleta, pollitos, peces, tortugas -de las de tierra y de las de agua-, quilombos, una casa muy linda, carnavales de verano en febrero en Olivos, la vía muerta enfrente, una plaza cerca, y una Iglesia a la que iba a la salida para ver si me encontraba con el chico que me gustaba. Una librería de útiles escolares, un almacén de barrio con cuenta corriente que anotaban en una libreta, muchas botellas de vino y whisky, un rambler azul, un Impala Bordeaux, una hermanita que nació cuando yo tenía doce y fue la bebita de todos. 

A los 21 conocí y me enamoré del que después de nueve meses de noviazgo pasó a ser mi  marido y nos mudamos a un departamento muy lindo, y al año de estar casados me quedé embarazada de juan. 

Así que en estos cincuenta años fui novia muy fiel, muy cartita de amor, muy enamorada. Fui novia con entusiasmo de una vida nueva. Fui esposa muy joven, y mamá a los 23. 

Durante estos cincuenta años trabajé de maestra y disfruté de una profesión cansadora pero que me hacía tan bien. Siendo maestra, mirándolo desde la adulta que soy hoy, logro darme cuenta que sin querer,  sané muchas heridas personales muy primarias dándoles a esos cachorritos cosas que no me habían dado a mí. Fui una maestra amorosa y la pasaba genial a pesar de que es un laburo que cansa mucho. Pero también  me reía mucho y fui muy buena maestra.

Durante estos cincuenta años fui mamá de Juan, de Manu, de mi bebita María, de mi chiquita Catuni. Hice mi casa, formé un hogar, vivimos felices, criamos chicos con amor, nos ocupamos tanto, hasta que me separé. Así de fuerte, así de duro. Fea separación. Pero caí parada, y seguí mi camino.

Durante estos cincuenta años tuve un marido y un concubino y ahora estoy sola. Fui soltera, novia, essssposa, ex esposa, novia cama afuera, concubina y casi esposa por los muchos años compartidos aunque sin papeles. 

Durante estos cincuenta años me mudé nueve veces. Creo que nueve si no cuento mal. Sí, un poco mucho. Cada casa que tuve fue hogar, la decoré, con o sin plata, hacía cosas, patinaba muebles, pintaba, decapaba, lijaba, ponía colores, hacía cerámica, decoupage, cosas con papel maché, les ponía amor, decoraba marcos de cuadros y ponía fotos, inventaba cosas, reciclaba lo que podía, y todas mis casas fueron lindas. Las hice lindas.

Durante estos cincuenta años hice terapia mas o menos cuarenta y nueve. Una infancia difícil y ganas de estar bien me llevaron a buscar por cartilla de Tim mi primera terapeuta a los 20 años. Meché terapia con terapias alternativas. Me atendí con una counselor, con otra que no era nada pero amábamos a Louise Hay y al curso de Milagros, bailé con la luna, hice afirmaciones, leí metafísica, hice un curso de insight, leí Connie Mendez, Ouspensky y Gurdieff, Freud, y me enganché con una que ahora está con Hanglin en la radio  y con tal de estar bien y repetía como un loro cagado a escobazos "todo está bien en mi mundo"  Y estaba todo para el carajo. Hice yoga, tuve mi ángel de la guarda y escribí afirmaciones hasta que se me acalambraban los dedos. Pero volvía a terapia. Tuve durante diez años a uno de los mejores psiquiatras que pude haber tenido, digo así, porque al mejor lo tengo ahora. Y como no lee mi blog puedo decir que estoy enamorada de él, no vale contar. Otra que transferencia.

Durante estos cincuenta años tuve muchos dolores y hubo momentos de tsunamis familiares muy agobiantes y no, no la pasé nada bien. Pero siempre mis chicos chicos y mi dedicación de madre, me marcaban el norte y trataba, a pesar de no poder siempre, de no perder mi rumbo. Viví situaciones muy border y sentía que a veces me desarmaba entera. Tuve ataques de pánico y algunas otras situacones más espantosas que pude ir atravesando y superando. Caída pero nunca derrotada. 

Durante estos cincuenta años tuve familias políticas que no me quisieron mucho, pero me los fumé a todos, a algunos -a los de la familia del papá de mis chicos- les tengo mucho cariño. A los otros, como  nunca me quisieron, me la soban. 

Durante estos cincuenta años, toco madera, creo que choqué una sola vez hace mil años y tuve varios autos según íbamos pudiendo cambiarlos mientras se iba agrandando la familia. 

Durante estos cincuenta años tuve varicela y todas esas cosas de chicos, alguna úlcera, una hemorragia digestiva tremenda y una hepatitis autoinmune que me tuvo parada en un borde de mucha incertidumbre y miedo. 

Durante ésos últimos años viaje mucho y conocí Madrid, Roma, Londres, Praga, París, muchas partes de Italia, Suiza, la costa de Francia, Estados Unidos, San Francisco, San Diego, la costa de California, y mucho más pero no me acuerdo todo ahora. Sí, viajamos mucho.

Durante estos cincuenta años fui abuela joven de una Olivia amor, y de un Vicente solazo y ya son grandes y charlamos y los amo con una intensidad desconocida, es otro amor que el de los hijos. Es tan inmensamente y profundo y diferente.

Durante estos diez años, crecí, maduré, estuve más estable, más loca, más cerrada, muy sociable y tuve muchos y buenos amigos, aunque con épocas de no querer ver a nadie que se paga fuerte. A las amistadas hay que cuidarlas.

En estos últimos años la vida me cagó a patadas y vi morirse a mi papá y lo enterramos y lo extraño mucho. Entonces mi mamá se quedó viuda y tuvo  de todo, hasta que tuvo un acá y la cuidamos como a un tesorito que se había vuelto nenita,  hicimos todo lo que se hace por una madre en esas condiciones de discapacidad y se volvió buena y amorosa y nos dijimos, con pocas palabras pero con muchos gestos, cuánto nos quisimos. La vi morirse. Y también la enterré hace menos de un año.

Y ahora, a los cincuenta años decidí que no quiero más gatos y fueron adoptados por familia, decidí que bueno, que ya es hora, le pongo garra para salir adelante y me adrenalina la editorial nueva que estamos haciendo nacer. 

Ahora, a los cincuenta años, no estoy conforme con mi cuerpo y tengo que salirme del rulo de la queja y ponerme en acción. A los cincuenta años quiero pensar que me queda mucho y bueno por vivir, me quedan libros por escribir, amores por recorrer, lugares por conocer. Me queda la ardua tarea de aprender a ser sola antes de volver a estar con alguien.

Y la voy cortando acá, porque se me vienen mil recuerdos de mi infancia, de mi adolescencia, de mi colegio, de amigos que ya no están. Me sacuden los recuerdos que merecen ser contados con detalle y no como una cosita más de mi vida.

Empiezo una etapa nueva. 

Me tengo fe.

viernes, 22 de marzo de 2013

A disfrutar que se acaban los cuarentay



Entonces hoy me despierto temprano y encaro el día como cae. Cada vez creo más en que los días caen. A veces caen mejor parados, otros medio brutos, otros suave, o melanco, o regularazos. Otros con mucha polenta, así, barderos. Tengo una lista larga de cómo caen los días. Entre otras listas. Hago listas. Obselistas. 

Hoy cayó tranca, me desperté con ganas de mi café con leche y me enojo un poco por no estar haciendo dieta a lo besstia, como debería, no hay caso por ese wing me vienen ganando, pero sigo de pie y ya vas a ver, ya vas a ver cómo bajo esos kilos que me sobran agarrate. Jé. Dolina dixit "la venganza será tremenda". 

Y saqué fotos, y tomé otro café con leche y escribí, y subí fotos a facebook, y me maravillo con ésto de ver la salida del sol, no hay día que no me maraville y no me quede como en trance, todos los días, ese solazo y la vuelta que damos subidos acá, que ni nos damos cuenta porque somos tan ego que decimos "el sol ahora sale más acá" El sol sale, la tierra da vueltas el sistema solar hace lo que tiene que hacer sin que tengamos que hacer nada y ni nos enteramos. Lo damos por hecho, tiene que ser así. Tremendos egos.

Hoy es mi último día de 49 años. Lo botoneo tanto que no voy a poder mentir nunca. Podría mandar un 48 y creo que no me sospecharían, pero son cincuenta, es bocha, soy grande. Y no me doy cuenta.

Tengo muchos planes, muchas ganas de muchas cosas. Amo mi editorial nueva y todo lo que eso significa, tengo mis cuatro chicos copados y encaminados, no tengo más que recuerdos y tristezas que me abrazan cuando pienso en mis viejos, pero ya no están y no me tengo que ocupar de ellos, tengo esa libertad.  Y la de poder enamorarme de alguien. Tengo ganas de enamorarme. De alguien. Tengo muchas ganas de salir de tanto barullo que me viene persiguiendo hace unos años, y reírme más y hacer mucho y que me broten las ganas de hacer algún deporte. Eso ¿se empieza a los cincuenta? Tengo que mudarme, tengo la libertad de pensar y elegir adónde quiero vivir, tengo un libro casi terminado.

Cincuenta suena fuerte, aunque conozco bocha de gente transitando los cincuenta y lo vienen llevando re bien. Pero mis viejos a los cincuenta eran grandes, yo soy grande, los que tienen cincuenta son personas grandes. Pega. Pero yo todavía tengo ganas de tantas cosas, y me hago un tattoo nuevo, y sueño dónde quiero vivir cuando me mude, y qué plantas voy a poner, qué viajes voy a hacer, cuántos kilos quiero bajar. Nunca fui muy estereoptipo de señora y ahora, que me siento menos señora que nunca, agarro y cumplo cincuenta.

Creo que me está empezando a pegar. 

Después cuento si duele.



jueves, 14 de marzo de 2013

Algunos viven cerca de la tierra, de los árboles, de los colores que van cambiando. Y pueden ser raíz. Yo no.


Hoy está fresco, te das cuenta porque la gente se pone botas y algunas un saco, ponele. Pero yo salgo de mi casa al auto, en auto a la librería, a un negocio, a lugares sin frutas
sin colores
sin tierra

entonces busco tierra, busco colores, llevo la máquina de fotos, abro la ventana del auto y respiro fuerte
porque acá mucho no te das cuenta de nada

y yo necesito darme cuenta porque sino no entiendo

¿porqué uno elige adónde vivir? ¿qué nos arrastra?

yo tengo un recuerdo muy fuerte, uno de los pocos de cuando era chica y me preguntaban qué quería ser cuando sea grande, y yo decía
tener hijos y vivir en un bosque

después me olvidé, me perdí, me quedé pegada en otros lugares
y no sé cuándo es tarde

busco adónde me voy a mudar
y ¿porqué nunca la opción es otra? busco por mi zona, nos hacemos zonas propias y nos quedamos metidos en la tierra
o en el asfalto

y cada uno es raíz como puede, adonde puede

o a veces ni raíz podemos ser

.

martes, 12 de marzo de 2013

Opciones


“La Invitacion”


Inspirado por Oriah, el soñador de la montaña, anciano nativo americano, mayo de 1994.


No me interesa lo que hagas para vivir.

Quiero saber lo que ansias, y si osas soñar con lo que desea tu corazon.

No me importa la edad que tengas.

Quiero saber si te arriesgas buscando como un loco el amor, los sueños, la aventura de estar vivo.

No me interesa saber que planetas cuadran tu luna.

Quiero saber si has tocado el corazon de tu propio dolor, si te han abierto las traiciones de la vida o si te has contraido y cerrado de miedo a mas dolor.

Quiero saber si te puedes sentar con el dolor, el mio o el tuyo sin moverte para esconderlo o apagarlo o conciliarlo.

Quiero saber si puedes estar con alegria, la mia o la tuya.

Si puedes bailar con desenfreno y dejar que el extasis te llegue a la Yema de los dedos sin precaverte a ser cuidadoso, realista o a recordar las limitaciones del ser humano.


No me importa si lo que me cuentas es verdad.

Quiero saber si puedes desilusionar a alguien siendo fiel a ti mismo, incluso a mi, aunque me duela.

Si puedes soportar la acusacion de traicion sin traicionar tu propia alma.

Quiero saber si puedes ser fiel y por tanto digno de confianza.

Quiero saber si puedes ver la belleza aunque no sea bonita cada dia, y si puedes ver el origen de tu vida a traves de la presencia de Dios o como le llames al poder superior: cosmos, mente, intento, fuerza o voluntad.

Quiero saber si pueds vivir con el fracaso, el tuyo o el mio y ponerte a orillas de una lago y gritarle a la luna plateada: SI!

No me importa donde vivas y cuanto dinero tengas.

Quiero saber si despues de la noche del dolor y la desesperacion, abatido y magullado hasta el tuétano, puedes llevantarte y ocuparte de las necesidades de los niños, de mi, de algun otro.

No me interesa quien eres, ni como llegaste aquí hasta mi casa.

Quiero saber si te quedarás conmigo en medio del fuego y no escaparás.

No me interesa que o donde o quien has estudiado, eso pertenece a tu pasado.

Quiero saber que te sostiene por dentro cuando se derrumba todo lo demas.

Quiero saber si puedes estar solo contigo mismo, y si realmente te gusta la compañía que tienes en los momentos vacios. Y si no es asi, yo estoy al alcance, saber donde encontrarme.

Amo a Lorrie Moore



“I count too heavily on birthdays, though I know I shouldn't. Inevitably I begin to assess my life by them, figure out how I'm doing by how many people remember; it's like the old fantasy of attending your own funeral: You get to see who your friends are, get to see who shows up. ” 
― Lorrie MooreAnagrams

domingo, 10 de marzo de 2013

Feliz cumple Pá









Feliz cumple Pá. Cada día que pasa te extraño. No entiendo nada. No sé cómo es el temita. Vos tampoco sabías. Y hasta nos reíamos a veces. Hoy hubiésemos estando arreando hijos y nietos y gentes y viendo quién llevaba la torta y la velita y vos seguro seguirías diciendo que cumplías 33. Como todos los años hace años. Feliz cumple Pá. Qué loco es todo. Ni pienso ir a llevarte flores. No estás ahí. Estás en ese jazmín nuevo que salió hoy en mi planta en el balcón. En todas las fotos de los amaneceres. En el mar allá, en el río de acá, en la lluvia que me enseñaste a oler, en cada árbol que acariciabas. En ese árbol cerca de tu casa que cuando daba flores vos te maravillabas tanto con su belleza que le dejabas una notita de agradecimiento "gracias árbol por esas flores que nos regalás". Estás en la horqueta, en todas las calles, sobre todo las que caminabas tantas veces por día, en las que tenían eucaliptos, en la de la vuelta de tu casa adonde les contabas a tus nietos que vivía un enanito. Estás en la luna redonda. En los miles de mails que mandabas todos los días. Estás en las voces y en la múisca de mis hijos y en mi color de ojos y en el de de mis nietos. Estás en Juan y en esa manera de oír cada acorde, en todas las palabras que le dejaste. Estás en Manu, en su talento musical y en las eternas conversaciones, en tus gorras que sigue usando. Estás en el arte de María, en la ternura de Cata. Estás en mi manera atormentada de pensar tantas cosas. En mis letras, aunque no te las compartí lo suficiente, los dos sabemos porqué. En mi amor por los libros. En ese esfuerzo por tratar de vivir intensamente, aunque todos los aunque del planeta.

¿Cómo serías hoy? Seguro que igual de rompelpelotas y de intenso. Más amoroso y por ahi más sabio. O no. Ya te dije, y vos sabés. Me llenás de recuerdos. Pero yo no entiendo nada.



viernes, 8 de marzo de 2013

Parir






Un amigo me contó que una gatita tuvo su cría en su cama. Yo y mi temita con la los bichos no lo podía creer.
"No ensucian" me dijo. Y feliz ahí con la mamá gata cuidando de su cría. Parió.

Hace muchos años mi mamá, que por estos días la extraño tanto, me parió. O me parí. Ella tuvo una manera muy extraña -o casi increíble que  creoo que dejó muchas secuelas- pero ella lo contaba como algo muy normal: "yo estaba dormida cuando ustedes nacieron".
No estoy para más interpretaciones de las que hice a lo largo de mi vida, pero ella siempre lo contó así.
"¿Y cómo pujabas?" era mi duda eterna, cada vez que salía el tema -duda que sigue siendo-. 
"No pujaba, a mí me dormían y ustedes nacieron por parto natural" -solamente mi hermano mayor nació por cesárea- "Cuando ustedes nacían yo estaba dormida y me despertaban cuando ya estaban bañaditos arropaditos y me los daban para que los agarre" Después unas inyecciones porque "su leche no servía" y así nos parió. Hace muchos años.
Yo me parí.
Me sigo pariendo.
Siento que quedaron pedazos de mí que no fueron paridos en su momento.
Lo sigo sintiendo.


Yo parí. Parí cuatro cachorros. Juan, el mayor nació de urgencia con una cesárea no programada un sábado en el que mi obstetra tenía todo preparado para ir a navegar con la falimia. Plan de navegación abortado. Plan parir aprobado con excelente felicitado. Cesárea de urgencia inesperada, a los 22 años, después de tantos cursos y yoga y planes para parir como yo soñaba. Pero parí igual. Parí a mi chiquito muy peque pequeño porque le faltaba un mes más para estar adentro mío, pero hubiese sido fatal. Ya queríamos conocernos y suplimos esa falta de panza con mucho estar tan en contacto de piel y teta que creció gordote y sano en poco tiempo.

De Manu me quedé embarazada enseguida y a pesar de intentar un parto natural confié en lo que me decía mi obsetra con respecto a la cicatriz del útero y nació precioso y cabezón al año y un mes justo de haber parido a Juan.

Después parí a Meri, con cursos de preparto y preparaciones para conectarme con un parto y no con una "operación" a pesar de saber que iba a cesárea seguro. Parí mi primera hija mujer y la emoción es tan inmensa y tan diferente y tan incomparable porque cada vez que parís, un alma nueva sale de tu cuerpo, inesperado, imposible de imaginarlo de antemano por más esfuerza que uno haga. 

Mi Catu nació al año y medio de haber parido a Meri y tanto crío, tanta teta, tanto bebe, tanta demanda, hizo que en ese momento también pariera una nueva yo, madre joven de cuatro pequeños  que necesitaban de mí y de eso me hice.

Y a partir de ahí dejé de parir hijos y empecé  a parir momentos, situaciones cosas. La vida me llevó a parir un divorcio. Y después logré parir un nuevo amor.

Parí diferentes momentos de relaciones con mis hijos que iban naciendo a medida que ellos crecían y yo cambiaba. Parí otra Laura con hijos más grandes que pudo salir adelante con una fuerza que no sabía que tenía.

Juan se quedó embarazado a los 17 años y su mujer parió una Olivia que me hizo abuela y ahí volví a ser la misma pero nueva. Abuela de una Olivia, y  después de tres años de un Vicente. Ahí me parí abuela. Nació en mí un sentimiento diferente. Muté, fui otra. Fui otras que eran muchas: madre, esposa, mujer, hija, abuela, hermana, amiga.

Parí una relación diferente con mi papá cuando supimos que se estaba por morir.
Y otra nueva con mi mamá cuando se quedó viuda y nos tuvimos que ocupar tanto de ella.

Parí una mamá nueva cuando ella tuvo su acv y se volvió guerrera cansada y amor inmenso. La peleó y logró vivir unos años más repitiendo todos los "te quiero mucho mucho" que nunca nos había dicho antes.

Me parí de nuevo cuando me convertí en una mujer huérfana, que a mi edad se supone que es la ley de la vida, pero una se convierte en otra. Me parí nueva, con hijos grandes, sin papá ni mamá, con hijos independientes que viven solos menos Cata que vive conmigo. Parí una mujer que creía que quería, una mujer con tiempo para mí, después de haber dedicando tanto tiempo mío a otros. Pero cuidado con lo que se desea. Porque parí a una mujer nueva, separada por segunda vez, para agregarle un toque más de soledad a tanto cambio.

Y ahora siento que está naciendo otra Laura, la tengo que dejar crecer, madurar, estar lista. Para volver  a parirme, para ver qué nace de mí ésta vez. Me imagino acompañada de un amor. Me imagino más plantada emocionalmente, encontrando consuelo y extrañando y removiendo menos, dejando estar.

Y sobre todo me imagino con toda la garra para que se vaya gesteando este proyecto tan importante que me completa y me fascina que es el nacimiento de nuestra editorial parida de la Boutique del Libro de San Isidro, ésta mujer ya con tiempo y ganas y excitación, está pariendo un proyecto inmenso.

Eso pensaba estos día.

Parimos hijos, situaciones, nos parimos de vuelta, parimos proyectos, todo el tiempo vamos siendo otros, naciendo de nuevo, volviéndonos nuevos.

Y mirar para atrás, hoy, y a pesar de los dolores y los desgarros hacen que reconozca en mí una mujer con mucho camino andado.

Y ni te cuento el que estoy empezando a andar.

Feliz de mí, eterna buscadora, que lo puedo contar.