sábado, 5 de junio de 2010

La medicina, los médicos, la salud y la puta que lo parió




Mi mamá está internada en Unidad Coronaria aunque su problema sea la fractura de cadera, porque está operada del corazón. Estuvo un rato en una habitación de piso. Enseguida se dieron cuenta del delicado equilibrio en la que mantienen masomenos bien a mi mamá. Salud en delicado equilibrio.


La operación estaba programada para las cuatro y media de la tarde. Quise estar mucho rato con ella y probé a ver si me dejaban entrar antes del horario de visita. Fui a las diez y media, y no, no me dejaron. Me fui a caminar con Andrés y Cata por San Isidro para hacer tiempo, fui a la boutique del libro, me encontré con una amiga muy queridísima que hacía mucho no veía. Una buena. Bueno, dos: estar con Cata y Andrés.

Volví en el horario de visita y tuve que esperar basante para entrar porque "le están haciendo un procedimiento" A mi mamá le estaban haciendo "un procedimiento" y no me dejaban estar cerca de ella.

Cuando entré vi que le habían puesto un catéter en la aorta para algo del corazón. Está llena de vías con muchos tubitos de plástico con perillitas como mini canillas que abren y cierran mangueritas que le cuelgan de todos lados. Y está llena de moretones por las veces que le sacan sangre y sus venas no colaboran y anticoagulada se moretonea de nada.

Me dejaron estar con ella hasta las tres y cuarto. La tenemos que preparar. Despedirte en un momento así es imposible, entonces los chistes y las boludeces para poder decirle chau, y te quiero y nos vemos en un rato sin hacer melodrama.

Le había prometido que mientras la operaban yo iba a ir al cementerio a llevarle flores a mi papá. Y eso hice. Manejaba Andrés y yo me dormí y soñé cosas raras. Compré las flores para él -y para Delfinita- y a él le hice varias preguntas. No sé porqué cada vez que quiero conectarme con mi papá y sentir su presencia se me aparece su imagen riéndose, un gesto muy suyo, y con una actitud relajada, como restándole importancia al asunto. No me da bola.

Cuando volvíamos del Jardín de Paz suena mi celular. Era María que me dicen que la llamaron del Sanatorio que no había ningún familiar y que alguien tenía que firmar algo. Por supuesto que me imaginé que era un verso para que vayamos rápido, que había pasado algo gravísimo. Yo había avisado en el Sanatorio que me iba un rato. Sí sí, ningún problema. Y mis hermanas también, un rato, que volvíamos enseguida. Imaginándome lo peor, llama mi hermana y me avisa que en realidad habían suspendido la operación. Que habían decidido -en el quirófano- que no estaba en condiciones clínicas ni hematológicas para ser operada, y yo, que no me llevo bien con los médicos en general, me empecé a dar manija. Cómo es posible que en Unidad Coronaria la preparen y la bajen al quirófano y que ahí recién se den cuenta que la sangre, que las plaquetas, que la pelota del mono? Cómo es posible que el anestesita se niegue a operar con criterios claros que nos explicó perfectamente pero que el traumatólogo no esté de acuerdo porque para él es una intervención sencilla? Cómo es posible que la suban y le den el té y le preparo su taza con leche y azúcar porque está en ayunas a las cinco y media de la tarde y cuando me ven que le estoy dando té y vainillas, el jefe de hematología -viejo conocido y médico de mi papá- me diga no, no. no le des de comer nada, en una hora la operan. Cómo puede ser que le hagan transfusiones de plaquetas mientras los médicos discuten si la van a operar o no?

FInalmente y después de muchas opiniones y un evidente desacuerdo entre los que la ciudan de a pedacitos, nos informan que la operación está reprogramada para mañana a las ocho y media de la mañana, que operarla hoy era demasiado riesgoso. Pero que operarla dento de dos días puede ser mucho peor. Que nunca va a estar en condiciones óptimas para enfrentar esa operación por más sencilla que sea. Y es todo una mierda, porque encima de todo, la sensación de médicos que piensan distinto y uno que no sabe nada. Y después me preguntan porqué no confío en ellos. Médicos conocidos, médicos con años de carrera, médicos que nos tienen cariño. Y toda ésta incertidumbre que enloquece a cualquiera.

Llegué a casa hace un ratito. No quiso comer. No quiere casi nada. Le dije que mañana antes de la operación voy a estar ahí. Nos dimos un beso y le dijo que la quiero mucho.

No sé cómo va a ser esta noche. Ya estoy en la cama con mucho sueño. En realidad la diferencia con otros días es que hoy tengo clara conciencia de no saber cómo será esta noche. Y mañana. En realidad nunca sabemos cómo va a ser ésta noche. Ni mañana. Así que va a ser como cualquier otra no en las que que no tenemos ni puta idea cómo va a ser al otro día. Pero no lo pensamos.





Es horrible todo lo que uno ve en terapias en sanatorios, en hospitales. Estamos acá, escribiendo, y hay tantas personas en este mismo instante luchando por
su vida o muriéndose un poco más.
Vi chicos jóvenes, vi viejitos acurrucados,
vi mamás llorando.
Se puta aprende algo de todo ésto?


Demasiado caro.
Demasiado.








1 comentario:

  1. Lau, le preguntastes en algun momento si quiere seguir viviendo?
    ...te fijastes en tu "fallido": "le dijo que la quiero mucho". Quien le dijo eso?

    Besos desde lejos
    Marian

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si tienen algo para decir aprovechen YA porque en cualquier momento los vuelvo a sacar!